La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin han oficializado su divorcio después de 26 años de unión, marcando el final de una relación que ha estado envuelta en polémica y escándalo. Tras una serie de revelaciones impactantes y acusaciones mutuas, la pareja finalmente ha decidido tomar caminos separados, según informes de la revista ‘¡Hola!’
La separación de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin se anunció en 2022, después de que saliera a la luz la relación extramatrimonial del ex duque de Palma con Ainhoa Armentia. Las acusaciones no se detienen en un solo lado. Urdangarin afirma que durante su tiempo en prisión, la Infanta Cristina mantuvo relaciones amorosas con un aristócrata barcelonés.

Infidelidades y venganzas: El trasfondo del divorcio de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin
Sin embargo, las tensiones en la relación van más allá de las infidelidades. Urdangarin acusa a la Familia Real de haberlo convertido en el único responsable en el caso Nóos, buscando venganza por lo que considera una injusticia. Todos en la casa real estaban al tanto de sus acciones y las del rey emérito Juan Carlos I, pero lo abandonaron cuando el escándalo estalló. Se convirtió en el chivo expiatorio para demostrar que todos son igualmente responsables ante la justicia, aunque esto sea claramente falso. Ahora busca una compensación por haber asumido las consecuencias. Por otro lado, Cristina se resistía a financiar el estilo de vida lujoso de su ex marido y el de su amante, negándose a cumplir con las demandas económicas de Urdangarin.
Sin embargo, después de dos años de negociaciones, finalmente alcanzaron un acuerdo entre ambas partes. Según el periodista David González, este acuerdo implicó que el rey emérito "asesorara" a su hija. González menciona: " Le ha repetido una frase, ‘No nos podemos permitir otra Corinna. Esto se refiere a que Urdangarin, en la soledad de su celda en Brieva, escribió unas memorias”.

El pago secreto: ¿Qué motivó a la Familia Real a ceder ante las demandas de Urdangarin?
Según el reporte de Juan Luis Galiacho, respaldado por otras fuentes, Urdangarin solicitó un pago de dos millones de euros y una pensión mensual de 25.000 euros de por vida. Sin embargo, estas sumas no son simplemente por resentimiento. Lo que solicita es para mantener en secreto información comprometedora sobre el rey emérito, ciertos contactos de su círculo íntimo, así como de otros miembros de la Familia Real.
Durante su tiempo en prisión, Iñaki amenazó con publicar unas memorias que redactó minuciosamente. En medio de la soledad de su celda, dedicó horas a plasmar en manuscritos todos los secretos que atesoraba. Estos escritos supuestamente fueron enviados a Juan Carlos con copia a la infanta Cristina, como una forma de presión para obtener lo que exigía. Además, se rumorea que Urdangarin le habría asegurado a su ex suegro y a su ex esposa que tiene tentadoras ofertas para publicar estas memorias, por lo que busca compensar así lo que considera una pérdida financiera si sus demandas no eran cumplidas.