No es que sea precisamente ningún secreto que, a diferencia de lo que muchos pensaban hace unos meses, el divorcio entre Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina aún no se ha firmado. Todo parecía indicar que, con las negociaciones ya prácticamente cerradas, y va a ser en el pasado mes de junio coincidiendo con el 18 cumpleaños de la hija pequeña de los dos, Irene, cuando la hermana del rey Felipe VI iba a firmar su separación definitiva con su a un marido.
Sin embargo, parece ser que Cristina tomar una decisión en el último momento de no aceptar algunas de las condiciones que le estaba imponiendo su marido, de tal manera que los dos, por mucho que ella haga mucho tiempo que no vivan juntos, entre otras cosas porque Iñaki tiene desde hace ya un tiempo una relación sentimental con Ainhoa Armentia, siguen siendo marido y mujer.
Iñaki Urdangarin ha dejado de tener la sartén por el mango
En este sentido, si bien es cierto que hubo un tiempo en el que muchos periodistas especializados en la casa real aseguraron que era Iñaki el que tenía la sartén por el mango en las negociaciones, entre otras cosas porque estaba reclamando mucho dinero para seguir manteniendo silencio respecto a ciertos temas que ya estará institución no quieren que se hagan públicos, este retraso en la firma del divorcio no le está sentando nada bien económicamente al ex jugador de balonmano.

Entre otras cosas porque, a diferencia de lo que ocurría antes de que entrara en la cárcel, los ingresos de Urdangarin no es que sean los de otros tiempos. Es más, es de sobras conocido que cuando salió de la cárcel apenas tenía dinero, por lo que, viviendo sus peores días, no podía disfrutar de tomarse unas copas con sus amigos en un bar.
Ahora la situación es mejor, pero Iñaki necesita, evidentemente mucho más que la infanta, que se firme el divorcio cuanto antes y tenga así unos ingresos económicos muy superiores a los que tiene actualmente, que no dejan de ser una pensión que la infanta Cristina le pasa cada mes, aunque parece ser que no es suficiente para llevar el nivel de vida que quiere llevar.